20/5/08

Por Ti


Consiguió que su sonrisa renaciera. Consiguió espantarla de los miedos. Ahuyentó sus límites y sin opción a elegir la hizo vivir.
Brotó la alegría en ese jardín de espinas, corrió la savia de la locura por los senderos de la razón y ganando la carrera se apoderó de esta vida. Entre nubes encontró, lo que sin buscar, con ansias esperaba: un corazón que le supiese amar, una mente que le bailase el agua, que bebiese de la fuente de su pasión, que saborease la clave de cada gesto, que supiese vivir y le enseñase a hacerlo.
Borró la pena que consumía su alegría. Deshizo el baúl de la soledad y lo convirtió en comprensión, en cálidas fragancias que arropaban su fragilidad, o quizá su poder.
Ardió su llama con viveza. Solo esa persona tenía la llave que abría la calidez de su ser.

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